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Galería

 

ARAGORN

En el CYD nos hemos enfrentado a casos de todo tipo. Hace unos años, pasó algo por lo que Virginia dijo: “Con esto lo he visto todo. Ésta es la última vez que me sorprendo”. ¡Cuántas veces se ha arrepentido de dicha frase desde entonces! Ver cómo la vida de un ser indefenso, de un bebé, se ve truncada por la maldad humana, te hace sentir impotente y triste. Aragorn fue uno de los primeros potrillos que nos mostró las barbaridades que podemos hacer con los animales por falta, principalmente, de paciencia. Por desgracia, la historia de Aragorn, la hemos visto repetida una y otra vez con el paso de los años. Los potrillos tienen que estar con sus madres varios meses y aprender de ellas, hasta que pueden ser separados y comenzar una vida independiente. Pero los humanos no, somos más listos que nadie, y queremos hacerlo todo a nuestro ritmo… Muchos propietarios no esperan el tiempo necesario para que el potrillo se desarrolle adecuadamente y, en seguida, empiezan a forzarlo con cuerdas, cabezadas, tirones, hasta que les dislocan las vértebras del cuello… Aragorn vivió con nosotros, sin duda, la época más feliz de su vida, ¡era tan chiquitín! Aunque el maltrato infligido no le había conseguido arrebatar la alegría, sus episodios de desmayos y pérdida de consciencia fueron cada vez mayores… nada de lo que hicimos logró curarlo. Su amiga Manzanita, quien paraba mucho de los golpes de su fiel amigo Aragorn, y nosotros mismos lo cuidamos hasta el final. Y él es un buen ejemplo de que hay seres demasiado especiales como para permanecer mucho tiempo con nosotros. Descanse en Paz.

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