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Galería

 

COLORÍN

Colorín, durante su estancia en el Albergue, demostró ser un caballo muy complicado. Mordía, pateaba y… ¡hasta gruñía! Un día nuestra querida amiga Clare (responsable del voluntariado de habla inglesa) llegó a nuestro Albergue y ¡zas!… ¡flechazo! Nos transmitió su deseo de adoptarlo, pero nosotros le aconsejamos que viniera a verlo durante un par de meses y, si, transcurrido ese tiempo, aún seguía interesada en su adopción, entonces, estaríamos encantados de entregárselo. Y así fue. Clare vino todos los días durante unos meses. Recordamos una imagen muy divertida de aquel tiempo. La primera vez que Clare entró en el paddock de Colorín, lo hizo con un plumero. Quería respetar su espacio vital a ir acercándose a él, poco a poco, con la prolongación de su mano, es decir, el plumero… ¡Todavía nos reímos cuando recordamos la cara de Colorín mirándonos, incrédulo, y preguntándonos: ¿por qué habéis dejado entrar a esta “loca”?! Bendita locura la de Clare y la de otras personas que, como ella, no pierden la esperanza, pese a la dificultad del animal que adoptan. Colorín es, ahora, un caballo perfectamente adaptado, que comparte casa con otros caballos, y adora a su madre adoptiva.

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