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Galería

 

GOLONDRINA

No hay mucho que decir de esta yegua de apenas dos añitos. Es bonita, es dulce, se mueve de cine, está sana y es torda rodada. ¿Se puede pedir más? Cuando llegó era piel y huesos, pero aún así, luchó como una campeona en el rescate. Jamás había visto un camión ni tantos seres humanos. Dos meses más tarde, parecía como si hubiera nacido entre algodones. No se puede tener mejor “cabeza” y mejor carácter. Le pusimos Golondrina porque su pelaje refleja el azul con los rayos de sol. A los pocos meses de estar en el Albergue, vino a ayudarnos una voluntaria llamada Valerie, que se enamoró perdidamente de ella, y, ahora viven, felices, en Francia. Lo dicho, no se puede pedir más…

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