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Galería

 

NANNY

La historia de esta valiente yeguita es, para nosotros una de las más conmovedoras porque sabemos que hay miles de caballos buenos de corazón en su situación. Ella, como tantos otros caballos de “tanda”, han enseñado a montar y cuidado de miles de niños y adultos a lo largo de toda su vida en escuelas de equitación. Nunca reciben los mismos cuidados y cariño que los caballos “ricos”, pero gracias a ellos todos los que montamos a caballo, hemos aprendido. Por eso no entendemos como a su vejez muchas personas los venden o apartan como trastos viejos o incluso los llevan a mataderos.

Nanny es la bondad personificada y vive junto con Ojitos con la familia mencionada arriba. Aprovecha su amplia experiencia de la escuela de equitación, si bien su carga de trabajo es mínima comparada con la de antes. Se le cambian las herraduras cada 6 semanas para aliviarle su malformación en los cascos (debido a sus años de intenso trabajo) y la familia la mima muchîsimo.

 
OJITOS
 

Cuando la rescatamos no teníamos claro si iba a sobrevivir, pero decidimos darle una oportunidad. La habían tenido tirada en un campo y apenas era una potrilla cuando la separaron de su madre. La ataron y al poco tiempo escapó, causando un accidente y quedando ella malherida. Unos terribles cortes en la mano, vientre y un posterior le cruzaban de lado a lado del cuerpo y apenas tenía unos meses de vida!.

Durante casi un mes no tuvo fuerzas para levantarse en la cuadra y tuvimos que alimentarla con líquidos. Las curas teníamos que hacerlas tumbada y miraba con espanto a todo ser humano que se acercaba… abría mucho los ojos y temblaba de miedo. De ahí su nombre. Con el tiempo, logramos curar su cuerpo y un poco más tarde, su alma. Hoy vive feliz en una casa maravillosa y podemos decir que, no sólo confía, sino que ama a su “nueva” familia.

El dueño, hasta hace poco totalmente ajeno al mundo ecuestre, había cedido a la presión de sus nietas, entusiastas de la equitación. Tomó clases de montar, se hizo voluntario en CYD Santa María, construyó establos y obtuvo su código de explotación de la OCA. Su entusiasmo por los caballos hoy está absolutamente a la par con el de sus nietas.

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