Decisiones

Se acaba otro año más y, nosotros, volvemos a organizar una cena de Navidad para ver si podemos entrar más desahogados en el nuevo año.

CASTAÑITO Y LUCIANOEsto me lleva a pensar, como cada año, ¿qué podríamos hacer para abaratar costes, cómo podríamos tener menos deudas, dónde podríamos ahorrar más…? y cada año se me pasa por la cabeza la misma cuestión. Muchas de las personas que acuden al Albergue me preguntan por qué mantenemos con vida aquellos animales que por sus lesiones no tienen futuro. Ven sus heridas o su aspecto y me dicen que es “lo mejor para ellos”… y yo me pregunto: “¿En serio?… ¿es mejor para ellos o para aquéllos que tienen que cuidarlos sin obtener nada a cambio?”

¿Quién soy yo para tomar la decisión de acabar con una vida y permitir que otra perdure?Desgraciadamente, cada vez son más los días en que, ante las emergencias en el exterior y nuestra falta de recursos, tengo que decidir acabar con la vida de muchos de ellos a los que acudimos mediante las denuncias, porque apenas tenemos dinero para la eutanasia. Y la Administración sigue sin responder. Pero a veces, en el último momento, no puedo evitar pensar que en el CYD tendrían una oportunidad. Que tal vez, y sólo tal vez, se habrían recuperado. Pero son ya tantos y tan costoso el transporte, el mantenimiento, las curas… que no puedo hacer más que acortar su agonía cuando están malheridos o tan débiles que apenas pueden levantarse. Siempre me quedo con ellos. Les tapo los ojillos y les hablo para que al menos, en su último aliento, se vayan con el mayor amor que un ser humano es capaz de ofrecer. Que no se vayan recordando sólo la maldad. Pero no dejo de pensar…

Amparito, después de una vida infernal de prácticas en un hospital veterinario, ahora me mira así pese fidel y estrellaa tener los días contados cuando me acerco y sabe que llevo caramelos. Castañito, pese a sus malformaciones y que apenas puede caminar y a veces respirar, sale a pasear todos los días e incluso tiene tiempo para hacer una caricia a la mano amiga de Luciano que le saca todos los días. J.J. tiene las rodillas partidas por maltrato y camina renqueante bajo el sol de invierno para degustar una pequeña zanahoria. Fidel mira a su enamorada Estrella con más amor del que yo he visto jamás en un humano. Los dos tienen lesiones irreversibles que tarde o temprano les conducirán a su final, pero… ¿acaso nosotros no? Ratonera tiene calicivirus y sabemos que es cuestión de meses, pero cuando le llevamos la comida, aunque tarda en comer y nos hace perder mucho tiempo, ella disfruta como si no hubiera un mañana.

jjSe me parte el corazón cuando los veo y sé lo que tienen por delante y sí, sería más fácil acabar con “MI SUFRIMIENTO”, sesgando sus vidas. Sería más barato y no perderíamos tanto tiempo restando efectividad al CYD. Pero entonces… ¿Les habríamos rescatado?, ¿de qué?, ¿de quién?

Así que, como cada año, por estas fechas, me planteo esta cuestión, sonrío y DECIDO, que ellos se quedan, que nosotros volveremos a tener que hacer cenas cada año, que trabajaremos más horas, que lloraremos en las farmacias como siempre, que extorsionaremos a nuestro excelente equipo veterinario y que no vamos a aliviar el sufrimiento de nadie a costa de sus vidas… Y que aquéllos a los que esta decisión les parezca mal e improductiva, cuando lleguen a viejitos o les duela algo…

… ¡se tiren por la ventana!

FELICES FIESTAS

Concordia

CyD Santa Maria

La Asociacion CYD Santa Maria se ocupa de la recuperacion y reubicacion de especies animales maltratadas, en especial caballos