¿Filosofía Zen o Kickboxing?

Cuando era pequeña, sólo había tres cosas en el mundo para mí: Los Caballos, el resto de Animales y las Artes Marciales.
Dicen que la gente cambia, pero yo me he quedado estancada.
En realidad, no he tenido la necesidad de cambiar nada porque los caballos siguen enseñándome cosas cada día, los animales me aportan la serenidad y las Artes Marciales, la filosofía para afrontar cada evento, malo o bueno, que me pase. Como decía alguien por ahí… “Si no está roto, no lo toques”.

Lo que ocurre es que, a veces, no sé cuál de las enseñanzas poner en práctica, según la situación:
– ¿Afronto el evento con resignación y nobleza como haría un caballo?
– ¿Doy media vuelta y alejo elegantemente la maldad de mí sin entrar en el juego como haría
cualquier animal?
– ¿O le pego al desgraciado de turno una buena patada frontal de Kick-Boxing, seguida de un
magnífico puñetazo de Wing-Chun con remate de dislocamiento de hombro y vértebras
correspondientes al más puro estilo de Tai​-​Chi-Chuan?
¿Difícil, eh?

Antes de que contestéis, dejadme contaros la última denuncia… BLOG 20160203 1
Señor (ja,ja,ja) que abandona un caballo con la pata fracturada en herida abierta y vecinos que ven cuando lo hace.
Pasan muchos días en los que el animal sobrevive arrastrándose para comer algo de hierba y cuando la pata se gangrena y huele, al parecer molesta y ya alguien se digna llamar al SEPRONA (más por el olor, creo yo, que por otra cosa). Estos acuden a nosotros porque la Administración no les da ni los recursos de un veterinario que alivie el sufrimiento del animal y como ​los agentes ​tienen conciencia, por su cuenta y riesgo, nos piden ayuda para él.
La persona que denuncia BLOG 20160203 2 le cuenta al SEPRONA y a mí que ya ha hablado con el dueño y que éste le ha dicho que ya lo sabe pero que no va a pagar un veterinario para nada y que lo deje ahí, que ya se morirá solo.

Cuando yo, después de que el CYD pague la minuta de la eutanasia del pobre animal, el certificado veterinario oficial y todos los gastos que va a conllevar la denuncia, pido un testigo…. Todos se niegan (¡¡¡olé la valentía!!!).

Al final, como siempre, el CYD va solo. ​Unicamente​ el SEPRONA allana el camino y serán, una vez más, quienes intenten con sus escasos medios que el culpable no quede impune, sentados a nuestro lado dentro de tres, cuatro ​o BLOG 20160203 3cinco años.

De esta forma nos comportamos una vez más como lo  haría un animal. Con la Ley por delante. Con valentía y nobleza. Con la Fe en la Justicia como​ ​estandarte… Qué bonito todo…

Pero yo me pregunto: “Qué pasaría si, en lugar de tener que esperar cuatro años para que luego un fiscal con prisa o un juez harto de su profesión y hasta de su vida, condene, si lo hace, a alguna pena irrisoria a este desgraciado, este hombre se golpeara repetidamente accidentalmente contra un buen puño?

Muchos dirán que ese no es el camino, que la violencia sólo engendra violencia, que no podemos ponernos a su altura… Y bla, bla, bla… Pero a los que digan eso, les pregunto: “¿Testificarías tú ante un criminal de ese calibre junto a nosotros?”, “¿le señalarías, ayudarías a condenarle y aceptarías tranquilamente sus amenazas, a favor de​ un​ animal​ al que ni siquiera conoces y que han maltratado así​?”. Si la respuesta es sí, entonces ​inclino mi cabeza ante tí y te escucho con respeto​, pero si es “no”, entonces ¡a callar!

Y mientras escribo este blog, elijo las fotos​, rememoro todo​ y pienso en ello, me doy cuenta de que el título que he puesto aquí es pura retórica.
Sí sé lo que me gustaría hacer.

¿Por qué no lo hago?
Porque en el fondo y tras meditarlo mucho, veo que la forma de actuar de los animales es muy similar a la filosofía de las Artes Marciales. En ellos, se llama Sabiduría y les viene “de fábrica”, gracias a Dios.
En las Artes Marciales, se llama Autodisciplina y si yo no actuara así, demostraría que no he aprendido absolutamente nada de los tres pilares de mi vida.
El fracaso de un alumno es siempre en buena parte el del profesor.
Y ni quiero, ni debo, manchar el nombre de ninguno de los caballos y demás animales (incluidos mis sifus, desde el respeto más absoluto) que tanto me han enseñado.

concordia cyd