LOS DOS PRIMEROS DÍAS… Y NOCHES…

BLOG 10.Cuando por fin pudimos meterla en el box y hacerle un reconocimiento se nos cayó el alma a los pies. Fernando volvió a coger otra vía y medicó todo lo que pudo y más. La cuestión no era curarla de nada sino salvarle la vida.

BLOG 17.Todo su cuerpo estaba lleno de garrapatas. Los huesos se le marcaban dejando casi la columna vertebral al descubierto y tenía edemas de líquido en pecho y estómago. Las heridas eran tantas que decidimos tan sólo limpiárselas y no aplicar más medicación. No sabíamos si podría resistir tanto de golpe.

Ella estaba muy contenta. No podía creerse que se encontrara en una cama mullida de paja y con agua y alimento a su alcance. Se dejaba hacer, muy mimosa, y no le importaban los pinchazos y curas. Incluso rebuznaba bajito de vez en cuando de pura alegría.

BLOG 19.Todo iba bien y establecimos un horario intensivo en el Albergue para que no pudiera hacerse daño sola en ningún momento y, si caía, poder darle la vuelta cada media hora para no encharcar los pulmones por el peso. Ahí nos dimos cuenta que también tenía una oreja rota, probablemente por la costumbre que tienen por aquí de retorcerle fuertemente una oreja a los caballos para someterlos. Había olvidado decir que cuando la encontramos tenía una cuerda que le ataba el cuello a una mano y una pata, dejando horribles heridas, para que no pudiera moverse y salir a algún sitio visible (costumbre también por aquí).

BLOG 18.Echamos a los voluntarios y a Fernando a patadas del Albergue para que pudieran ir por fin a descansar al cabo de unas horas y mi hermana y yo nos quedamos al cargo. Era muy tarde cuando nos dimos cuenta de que algo iba muy mal.

BLOG 9.No quisimos sacar a Fernando de la cama y llamamos a otro miembro de nuestro equipo, José María Romero para que acudiera rápido. Cuando llegó ya tenía estertores, ruidos pulmonares y estaba casi en coma. Gracias a Dios, tras un trabajo intenso, José María logró recuperarla lo suficiente como para poder suministrarle más de cincuenta litros de suero medicado y choques vitamínicos capaces de despertar a un dinosaurio… y así… como pudimos, llegamos hasta la mañana siguiente.

Con un veterinario, un Luciano, una Virginia, una Concordia destrozados… y una mulita luchando por su vida con todas sus ganas… aquí estaba claro que no se iba a rendir nadie!.

CyD Santa Maria

La Asociacion CYD Santa Maria se ocupa de la recuperacion y reubicacion de especies animales maltratadas, en especial caballos