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JUMPER

En varias ocasiones, hemos dicho que hay dos tipos de abandono, el del caballo que nace sin saber lo que es que alguien lo quiera y cuide de él y el del animal que lo ha tenido todo, y de pronto, se queda sin nada. Suelen ser caballos de competición que van pasando de mano en mano, a medida que envejecen y se lesionan. Jumper, como su nombre indica, fue un gran caballo de competición y disfrutó de las mieles del éxito y los aplausos de los humanos. Él es un afortunado entre cien mil. Porque cuando empezó su deterioro físico, fue apadrinado en el CYD por Jaydie y su madre. Jaydie y él han celebrado ya muchos cumpleaños juntos y son inseparables. Ojalá todas las familias se comprometieran hasta el final de sus días con los caballos rescatados.

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